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Dos gobernadores ante la FGR: la duda no es legal, es política.

La FGR citó a comparecer como testigos a Maru Campos y a Rubén Rocha Moya. En papel, ambos casos forman parte de investigaciones distintas. En la lectura política, los dos exhiben el mismo problema: qué tan pareja puede ser una fiscalía en un país donde el poder también decide a quién presiona y a quién protege.

Maru Campos, gobernadora panista de Chihuahua, fue llamada por el caso del operativo con agentes de la CIA en la Sierra del Pinal. La investigación busca aclarar si la participación de agentes extranjeros violó la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional. Hasta ahí, la FGR puede decir que está haciendo su trabajo. El problema es que Maru no llega ante una institución cualquiera: llega ante una fiscalía señalada constantemente por su falta de independencia frente al régimen de Morena.

Para una opositora, comparecer ante la FGR no es solo un trámite legal. También puede convertirse en un desgaste político, en una narrativa de sospecha y en un expediente usado para golpear públicamente. Aunque fue citada como testigo, el costo puede ser enorme si el caso se maneja con sesgo.

Del otro lado está Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, citado también como testigo, pero por señalamientos mucho más graves desde Estados Unidos sobre presuntos vínculos con el narcotráfico. Ahí la pregunta cambia: ¿la FGR actuará con la misma fuerza cuando el señalado pertenece al mismo movimiento político que controla el poder?

Porque mientras Maru puede ser exhibida hasta el cansancio, con Rocha el discurso oficial ha sido bajar el costo, contener el escándalo y repetir que todo está bajo control. No se trata de declarar culpable a nadie. Se trata de mirar la doble vara.

La FGR debe investigar ambos casos. Pero debe hacerlo parejo, sin linchamientos contra opositores y sin blindajes para los propios. Porque una fiscalía que mide distinto según el partido deja de parecer justicia y empieza a parecer herramienta política.

La pregunta de fondo no es si Maru o Rocha deben comparecer. La pregunta es si la FGR va a investigar de verdad o si otra vez funcionará como brazo político del régimen.

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