El caso que rodea al despacho familiar de Samuel García ya no viene solo de la oposición. Ahora fue el propio dirigente nacional de Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez, quien pidió al gobernador de Nuevo León dar la cara por los señalamientos contra el despacho de su padre.
El golpe político es fuerte porque Movimiento Ciudadano intentó cerrar filas con Samuel, pero al mismo tiempo dejó claro que el tema no puede tratarse como un ataque político cualquiera. Máynez dijo que el gobernador debe responder, enfrentar las acusaciones y abrirse a las investigaciones correspondientes.
El señalamiento apunta al despacho familiar de Samuel García. Según reportes, habría tenido como cliente a un empresario presuntamente ligado a una red de huachicol, lo que puso el caso en el centro de la discusión pública y obligó al partido naranja a tomar postura.
Para Samuel, el problema pega directamente en el corazón de su marca política. Durante años construyó su imagen alrededor de la “nueva política”, la transparencia, la juventud y una narrativa distinta a la de los partidos tradicionales. Pero ahora esa misma marca tiene que explicar despacho familiar, huachicol, denuncias e investigaciones.
Máynez intentó respaldarlo, pero el mensaje de fondo fue inevitable: Movimiento Ciudadano no puede encubrirlo ni fingir que no pasa nada. Cuando el propio partido pide explicaciones, el tema deja de ser solo una ofensiva externa y se convierte en un problema interno.
El brillo fosfo empieza a apagarse. Porque cuando hasta tu propio partido te pide dar la cara, el problema ya no se puede esconder con reels, tenis naranjas ni discursos de campaña.

















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