Claudia Sheinbaum tenía programada una visita a Zacatecas para presentar programas y proyectos de infraestructura. El recinto ya estaba preparado, había sillas, vallas y logística para recibirla, pero el evento fue cancelado y desapareció de la agenda presidencial sin que inicialmente se ofreciera una explicación oficial.
La cancelación ocurrió mientras maestros y productores preparaban movilizaciones para recibir a la presidenta con reclamos pendientes. Entre las demandas estaban las pensiones, la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y otros temas que han provocado protestas del magisterio en distintos puntos del país.
El contexto volvió todavía más llamativa la decisión. Un día antes, integrantes de la CNTE rodearon el vehículo de Sheinbaum durante su visita a Aguascalientes para intentar entregarle sus exigencias. Después de ese episodio, la gira prevista por Zacatecas fue retirada de la agenda.
Aunque desde el gobierno se ha insistido en que no existe un descontento social generalizado y que la presidenta es recibida favorablemente en sus recorridos, las protestas ya comenzaron a modificar sus actividades públicas. El evento estaba preparado, los inconformes también, pero Sheinbaum decidió no presentarse.
Posteriormente, Ricardo Monreal justificó el cambio como una decisión tomada “por prudencia”. Sin embargo, para los grupos que preparaban las protestas, la cancelación fue interpretada como una manera de evitar el reclamo directo y no enfrentar públicamente las demandas.
No la corrieron de Zacatecas porque nunca llegó. Pero tampoco quiso presentarse a escuchar a quienes ya la esperaban para reclamarle.
Porque decir que en todos lados te reciben bien es fácil… hasta que la protesta te obliga a cambiar la agenda.

















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