Ganar una Copa del Mundo ya es una hazaña extraordinaria. Hacerlo sin perder un solo partido es todavía más difícil. Pero existe una selección que no solo conquistó el Mundial de manera invicta, sino que además ganó todos sus encuentros en el camino al título.
Se trata de Brasil en la Copa del Mundo de Corea-Japón 2002, considerada por muchos como una de las selecciones más dominantes en la historia del futbol.
Dirigido por Luiz Felipe Scolari, el conjunto brasileño completó una campaña perfecta al ganar sus siete partidos, sin registrar empates ni derrotas durante todo el torneo.
Brasil inició su camino en la fase de grupos derrotando 2-1 a Turquía, 4-0 a China y 5-2 a Costa Rica. Ya en las rondas eliminatorias, venció 2-0 a Bélgica en octavos de final, superó 2-1 a Inglaterra en cuartos y volvió a derrotar 1-0 a Turquía en semifinales.
La consagración llegó el 30 de junio de 2002, cuando la selección brasileña derrotó 2-0 a Alemania en la final disputada en Yokohama, Japón. Los dos goles fueron obra de Ronaldo Nazário, quien terminó el torneo como máximo goleador con ocho anotaciones.
Aquel histórico equipo contaba con figuras de talla mundial como Ronaldo, Rivaldo, Ronaldinho, Cafú, Roberto Carlos, Kaká, Gilberto Silva y Lúcio, entre otros.
Aunque otras selecciones campeonas también lograron conquistar el Mundial sin perder partidos, Brasil 2002 fue la primera en conseguir un paso perfecto de siete victorias en siete encuentros desde la ampliación del torneo a 32 equipos.
Más de dos décadas después, aquella actuación sigue siendo considerada una de las campañas más contundentes y memorables en la historia de las Copas del Mundo.
















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