La presión sobre el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, continúa creciendo. De acuerdo con una columna publicada por el periodista Mario Maldonado en El Universal, fuentes estadounidenses aseguran que el mandatario sinaloense enfrenta únicamente dos escenarios: entregarse voluntariamente a las autoridades de Estados Unidos o esperar a que avance un proceso judicial que permita su captura.
Aunque no se trata de una postura oficial del gobierno estadounidense, la versión refleja el nivel de tensión que existe alrededor de las investigaciones que Washington mantiene sobre presuntos vínculos entre actores políticos de Sinaloa y organizaciones del crimen organizado.
Las indagatorias contra Rocha Moya habrían cobrado fuerza a partir de las investigaciones derivadas del caso de Los Chapitos. Diversos reportes periodísticos señalan que la información obtenida tras la captura y posterior colaboración de integrantes de esa facción del Cártel de Sinaloa abrió nuevas líneas de investigación que alcanzan a personajes del ámbito político.
En las últimas semanas, el nombre del gobernador ha aparecido de manera constante en versiones periodísticas y análisis relacionados con esas investigaciones. Sin embargo, hasta el momento no existe una acusación pública presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos ni una orden de captura anunciada oficialmente en su contra.
Al mismo tiempo, el caso ha generado cuestionamientos en México por el manejo institucional del expediente. Información publicada por El País señala que diversos aspectos relacionados con las investigaciones permanecen bajo reserva y que no se han dado a conocer avances claros sobre las diligencias que involucran a personajes cercanos al gobierno de Sinaloa.
La frase atribuida a fuentes estadounidenses —”solo hay dos caminos: entregarse o esperar a que vayan por él”— ha provocado un intenso debate político debido a la contundencia del mensaje, aunque debe entenderse como una versión periodística y no como una declaración oficial de Washington.
Por ahora, Rubén Rocha Moya continúa al frente del gobierno de Sinaloa y ha rechazado en distintas ocasiones los señalamientos en su contra. No obstante, el creciente número de investigaciones, filtraciones y reportes publicados en medios nacionales e internacionales mantiene el foco sobre uno de los gobernadores más cuestionados del país y alimenta la expectativa sobre los próximos movimientos de las autoridades estadounidenses.

















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