Inglaterra sufrió, remontó y terminó imponiéndose 2-1 a Noruega en tiempo extra para convertirse en semifinalista del Mundial 2026. En el Hard Rock Stadium de Miami, los ingleses necesitaron una actuación brillante de Jude Bellingham para dejar en el camino a una selección noruega que volvió a demostrar que su gran torneo no fue obra de la casualidad.
Noruega llegaba fortalecida tras eliminar a Brasil en los octavos de final y volvió a competir sin complejos. El equipo escandinavo golpeó primero al minuto 36, cuando Andreas Schjelderup aprovechó un espacio en el área para vencer a la defensa inglesa y poner el 1-0, desatando la ilusión de otra sorpresa mundialista.
Inglaterra respondió justo antes del descanso. Jude Bellingham apareció en el tiempo agregado del primer tiempo para igualar el marcador y devolverle la calma a los dirigidos por Thomas Tuchel. El empate cambió el rumbo emocional de un partido que hasta ese momento favorecía a Noruega.
En la segunda mitad, el encuentro fue muy disputado. Noruega mantuvo el orden defensivo y buscó hacer daño con Erling Haaland y Alexander Sørloth, mientras Inglaterra intentaba imponer la calidad de sus mediocampistas sin encontrar demasiados espacios.
Con el empate persistente, el partido se fue al tiempo extra. Fue entonces cuando volvió a aparecer Bellingham. El mediocampista marcó su segundo gol de la noche al inicio de la prórroga y completó la remontada inglesa con una actuación que volvió a confirmar su capacidad para decidir partidos importantes.
Noruega intentó reaccionar en los últimos minutos, pero Inglaterra defendió la ventaja con solidez y consiguió cerrar el partido para asegurar su lugar entre las cuatro mejores selecciones del torneo.
Más allá de la clasificación, el desempeño inglés volvió a generar debate. Aunque consiguió el boleto a semifinales, el equipo dejó dudas en su funcionamiento y dependió nuevamente de una individualidad para resolver un duelo que por momentos parecía escaparse.
Para Noruega, la eliminación no borra una Copa del Mundo histórica. La selección europea sorprendió al eliminar a Brasil, llevó a Inglaterra hasta la prórroga y confirmó que ya puede competir de igual a igual con las principales potencias del futbol mundial.
Con este triunfo, Inglaterra enfrentará a Argentina en una semifinal que revive una de las rivalidades más intensas de la historia de los Mundiales. Del otro lado del cuadro, Francia y España disputarán el otro boleto a la gran final.
La victoria dejó un mensaje claro: Inglaterra sigue viva gracias a su capacidad para reaccionar en los momentos límite, mientras Jude Bellingham continúa consolidándose como el gran líder de una generación que sueña con volver a conquistar el mundo.
















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