Así funciona ChairoK, la IA creada como experimento por Chumel Torres para demostrar qué pasa cuando se programa a una máquina a defender al gobierno sin importar los hechos. El resultado fue tan preciso —frases repetidas, slogans reciclados y justificaciones automáticas— que muchos la confundieron con una voz real del oficialismo.
La lógica de ChairoK es simple: si hay errores, son del pasado; si hay críticas, son ataques; si hay datos incómodos, se ignoran. No analiza, no cuestiona y no contrasta información: responde exactamente como se espera que lo haga alguien que ya decidió aplaudir antes de escuchar.
La broma funcionó porque no exageró. Al contrario, imitó con demasiada fidelidad el guion que se repite una y otra vez en redes y conferencias: defensa total, pensamiento cero.
Y ahí está lo inquietante: si una inteligencia artificial puede justificarlo todo sin pensar, quizá no está imitando personas… solo está copiando un libreto que ya existe. Porque para defender todo sin cuestionar, ni cerebro hace falta.

















Leave a Reply