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Los 10 megaproyectos de AMLO que siguen costando… y no despegan.

Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador se impulsaron una serie de obras y empresas bajo la lógica de detonar el desarrollo, fortalecer al Estado y transformar regiones históricamente rezagadas. Sin embargo, varios de estos proyectos hoy comparten una constante: han implicado inversiones millonarias, pero aún no logran generar ingresos suficientes para sostenerse por sí mismos.

El caso del Tren Maya es uno de los más representativos. Con un costo que supera los 500 mil millones de pesos, su operación sigue generando pérdidas mientras enfrenta baja afluencia y altos costos de mantenimiento en zonas complejas. Algo similar ocurre con los hoteles y negocios administrados por el Ejército, que han acumulado pérdidas por más de 1,400 millones de pesos en un contexto donde la demanda turística aún no termina de consolidarse en varias regiones.

En el sector aéreo, Mexicana de Aviación refleja otro reto. Aunque ya opera, sus ingresos —alrededor de 243 millones de pesos— están muy por debajo de sus gastos, que superan los 1,100 millones, lo que la mantiene dependiente de subsidios. El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, por su parte, ha acumulado pérdidas superiores a los 700 millones de pesos y ha requerido miles de millones en apoyo público, mientras enfrenta limitaciones de conectividad, bajo desarrollo comercial y un flujo menor al esperado frente al AICM.

En infraestructura logística, el Corredor Interoceánico del Istmo registra un déficit de más de 600 millones de pesos y sigue sin alcanzar el volumen de carga necesario para detonar su rentabilidad, ya que depende del desarrollo industrial de la región. En el ámbito energético, la refinería de Dos Bocas ha superado los 20 mil millones de dólares en costo y opera por debajo del 30% de su capacidad, en medio de problemas técnicos, retrasos y cuestionamientos ambientales.

El panorama se amplía con empresas estratégicas como Pemex y la CFE. La petrolera arrastra pérdidas superiores a los 620 mil millones de pesos y una deuda que rebasa los 100 mil millones de dólares, mientras enfrenta caída en producción y presión financiera constante. La Comisión Federal de Electricidad, aunque sostiene el sistema eléctrico, también ha registrado pérdidas por más de 124 mil millones de pesos, impactada por subsidios y costos operativos elevados.

Otros proyectos reflejan problemas distintos, pero igual de relevantes. La Megafarmacia del Bienestar, que buscaba resolver el desabasto de medicamentos, tuvo un arranque con impacto mínimo al surtir menos del 1% de las recetas necesarias, evidenciando fallas estructurales en la distribución. En tanto, LitioMX, presentada como una apuesta estratégica para aprovechar el litio nacional, cuenta con presupuestos reducidos —menores a 15 millones de pesos anuales— y aún no ha generado producción ni ingresos.

Aunque no todos estos proyectos fueron concebidos como negocios estrictamente rentables, el debate gira en torno a su costo frente a sus resultados. Hoy, varios de ellos continúan dependiendo del financiamiento público para operar, lo que ha abierto cuestionamientos sobre su viabilidad financiera y su impacto real en la economía.

Más que casos aislados, se trata de una tendencia: megaproyectos que han requerido miles de millones de pesos… y que, por ahora, siguen sin despegar.

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