El caso ocurrió en Huauchinango, donde menores de entre 2 y 11 años resultaron afectados tras consumir tamales. Lo que comenzó como una aparente intoxicación alimentaria escaló cuando una niña de 10 años dio positivo a fentanilo en un estudio toxicológico.
Después de ingerir los alimentos, los menores presentaron síntomas como vómito, deshidratación, desorientación y convulsiones, lo que obligó a su traslado inmediato para recibir atención médica. Las autoridades confirmaron que, hasta el momento, solo uno de los casos tiene resultado toxicológico positivo hecho público.
La Fiscalía abrió una carpeta de investigación para determinar cómo ocurrió la posible contaminación. Entre las líneas que se analizan están una contaminación accidental, manipulación indebida o alguna causa externa. Hasta ahora, no existe una conclusión oficial sobre el origen de la sustancia.
Los siete menores fueron dados de alta tras recibir atención médica y se reportan fuera de peligro, pero el caso generó preocupación a nivel local y nacional.
El episodio reabre el debate sobre seguridad alimentaria, regulación de venta en vía pública y los riesgos crecientes asociados a sustancias sintéticas como el fentanilo, cuyo impacto en México ha sido motivo de alerta en distintos estados.
La investigación continúa.
La pregunta central sigue sin respuesta: ¿cómo llegó el fentanilo a los alimentos?

















Leave a Reply