El Caliente de Durango firmó una de sus series más importantes en lo que va de la temporada al imponerse como visitante a los Saraperos de Saltillo y llevarse el compromiso en el Estadio Francisco I. Madero. La victoria 9-5 en el tercer juego no solo definió el duelo, también reflejó la capacidad del equipo para responder en momentos clave.
La serie no comenzó de la mejor manera para la novena duranguense. En el primer encuentro cayó por marcador de 3-2 en un juego cerrado donde dejó escapar oportunidades. Sin embargo, el equipo mostró carácter en el segundo duelo, protagonizando uno de los partidos más emocionantes de la serie con una victoria de 11-10, en un juego lleno de volteretas que mantuvo la tensión hasta el último momento.
El tercer partido fue distinto. Durango salió decidido a imponer condiciones desde el inicio. En la primera entrada tomó ventaja con un sencillo productor de Andre Lipcius, que impulsó dos carreras y marcó el rumbo del encuentro. A partir de ahí, el equipo visitante supo administrar la ventaja ante unos Saraperos que intentaron reaccionar, pero que no lograron sostener el ritmo ofensivo necesario para cambiar la historia.
A lo largo del juego, Saltillo encontró momentos para acercarse en la pizarra, pero errores defensivos y la falta de contundencia en situaciones clave terminaron por inclinar la balanza. Durango, por su parte, fue paciente, aprovechó cada oportunidad y mantuvo el control hasta los innings finales.
El momento definitivo llegó en la recta final, cuando Caliente de Durango armó un rally que amplió la ventaja y sentenció el 9-5 definitivo. Ese cierre sólido terminó por confirmar una actuación que fue de menos a más a lo largo de la serie.
Más allá del resultado, el triunfo deja una lectura clara: Durango tiene capacidad de reacción y sabe competir fuera de casa. Después de iniciar con derrota, el equipo ajustó, respondió y terminó llevándose la serie con autoridad.
En una temporada larga como la de la Liga Mexicana de Béisbol, este tipo de series suelen marcar el ritmo. No solo por los números, sino por la confianza que generan. Y en Saltillo, Caliente de Durango no solo ganó dos juegos. Ganó impulso.















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