La etapa de Rafael Márquez como director técnico de la Selección Mexicana comenzó oficialmente. Tras concluir la participación del Tri en el Mundial 2026, la Federación Mexicana de Futbol hizo efectivo el relevo que había sido anunciado desde 2024: Javier Aguirre dejó el cargo y el histórico capitán tomó las riendas del equipo nacional con la mira puesta en la Copa del Mundo de 2030.
El nombramiento no fue una decisión tomada después de la eliminación frente a Inglaterra, sino parte de un proyecto diseñado dos años atrás. Cuando Aguirre regresó a la Selección, la FMF informó que Márquez formaría parte de su cuerpo técnico como auxiliar para adquirir experiencia en el proceso mundialista y, una vez concluido el torneo, asumiría la dirección del combinado nacional.
Rafael Márquez llega al banquillo con un amplio recorrido dentro del futbol. Antes de integrarse a la Selección trabajó como entrenador del Barcelona Atlètic, donde comenzó a desarrollar su carrera en los banquillos, además de desempeñarse como auxiliar de Javier Aguirre durante el proceso rumbo al Mundial 2026.
Su historia con la camiseta nacional lo convierte en una de las figuras más importantes del futbol mexicano. Disputó cinco Copas del Mundo, fue capitán de la Selección durante más de una década y es considerado uno de los mejores futbolistas que ha dado el país. Ahora tendrá la responsabilidad de trasladar ese liderazgo desde la cancha hacia el área técnica.
Javier Aguirre se despidió respaldando públicamente a su sucesor y aseguró que la Selección queda en buenas manos. El “Vasco” destacó la preparación de Márquez y expresó su confianza en que podrá consolidar el proyecto iniciado durante el ciclo mundialista.
El nuevo entrenador recibe a un equipo que dejó buenas sensaciones en el Mundial 2026. México alcanzó los octavos de final, terminó en el noveno lugar general y recuperó parte de la conexión con su afición gracias al nivel mostrado durante el torneo, aunque nuevamente quedó pendiente el objetivo histórico de llegar a los cuartos de final.
A partir de ahora comienza una nueva etapa para el futbol mexicano. Rafael Márquez tendrá cuatro años para construir una Selección competitiva y preparar el camino rumbo al Mundial de 2030, con la misión de convertir la ilusión que dejó el último torneo en resultados que permitan al Tri dar el salto que durante décadas ha buscado en la máxima competencia del futbol mundial.

















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