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LA PASIÓN NO SE COMPRA, SE VIVE

Santi no necesitó el jersey más caro ni el uniforme oficial para demostrar cuánto quería a México. Le bastó un suéter navideño verde, blanco y rojo que él mismo eligió porque quería representar los colores de la bandera.

Antes del debut de la Selección Mexicana, el pequeño apareció afuera del Centro de Alto Rendimiento vestido con aquella prenda que parecía más adecuada para diciembre que para una fiesta mundialista. Sin embargo, su entusiasmo y la naturalidad con la que portaba los colores nacionales terminaron conquistando a miles de personas.

Después de la victoria de México ante Sudáfrica, su imagen comenzó a recorrer las redes sociales. Medios, aficionados y creadores de contenido de distintos países se unieron para localizar al niño del suéter navideño que había celebrado al Tri con tanta ilusión.

La búsqueda terminó convirtiéndose en una historia de sueño. Santiago Giménez, su tocayo y uno de sus futbolistas favoritos, le envió un mensaje en vivo y le regaló una camiseta personalizada de la Selección con su nombre.

Santi pasó de apoyar a México con un suéter de Navidad a recibir el uniforme que seguramente recordará durante toda su vida. Pero lo más especial de la historia es que nunca necesitó una camiseta oficial para sentirse parte de la Selección.

El Mundial apenas comienza y Santi ya dejó una de sus imágenes más entrañables. Una historia sencilla que nos recuerda que el amor por tu país no depende de lo que llevas puesto, sino de lo que llevas dentro.

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