Las cuentas públicas del Ayuntamiento de Acapulco, encabezado por Abelina López Rodríguez, permanecen bajo escrutinio después de que la Auditoría Superior de la Federación acumulara observaciones por más de 282 millones de pesos correspondientes a distintos ejercicios de su administración.
El año con el mayor monto observado es 2024. De acuerdo con los resultados de la ASF, las irregularidades detectadas superan los 206 millones de pesos y, dentro de esa cantidad, alrededor de 186 millones corresponden a gastos que no habrían quedado debidamente comprobados.
Las observaciones no se limitan a documentación faltante. También se han señalado pagos de nómina sin sustento legal, montos considerados improcedentes o pagados en exceso y proyectos de obra pública que presentaban inconsistencias o no estaban concluidos conforme a lo previsto.
El caso genera cuestionamientos adicionales por el contexto que enfrenta Acapulco, una ciudad que todavía arrastra necesidades importantes en materia de reconstrucción, servicios públicos e infraestructura. Mientras esas carencias continúan, cientos de millones de pesos permanecen bajo observación y pendientes de aclaración ante los órganos fiscalizadores.
Abelina López ha rechazado que estas cifras puedan calificarse automáticamente como un desfalco. Y jurídicamente tiene razón en ese punto: una observación de auditoría no equivale por sí misma a demostrar robo, corrupción o responsabilidad penal.
Sin embargo, tampoco significa que los recursos estén completamente aclarados. Mientras las observaciones no sean solventadas, la administración municipal debe presentar documentación y justificaciones suficientes para explicar cómo se utilizaron los recursos señalados.
Este no es el único episodio que ha puesto las finanzas municipales bajo escrutinio. En 2023 también surgió una disputa por casi 899 millones de pesos del FAISMUN que la Auditoría Superior del Estado de Guerrero pretendía revisar.
En ese caso, la controversia llegó hasta la Suprema Corte, que determinó que la auditoría estatal no tenía competencia sobre esos recursos federales. Por ello, ese monto no puede presentarse como dinero desaparecido o desviado, aunque sí refleja el nivel de revisión y controversia que ha rodeado las cuentas públicas del municipio.
El debate alrededor de Abelina López se concentra ahora en una pregunta central: cómo se ejercieron los recursos observados por la ASF y si el Ayuntamiento podrá justificar plenamente cada uno de los montos señalados.
Hasta que eso ocurra, los más de 282 millones de pesos seguirán formando parte de las cuentas pendientes de aclaración de una administración que gobierna una de las ciudades con mayores necesidades de infraestructura y servicios del país.
















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