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¿El pozole originalmente llevaba carne humana? La historia detrás de uno de los platillos más mexicanos

El pozole es hoy uno de los platillos más representativos de México, pero su historia prehispánica incluye prácticas rituales que resultan sorprendentes desde la mirada actual.

En algunos ceremoniales mexicas existió una preparación en la que se cocinaba maíz junto con carne humana proveniente de cautivos sacrificados. Este platillo era conocido como tlacatlaolli, término que puede traducirse como “maíz de hombre”.

Su consumo no formaba parte de la alimentación cotidiana de toda la población. Se trataba de una práctica específica asociada a determinados rituales religiosos y ceremoniales.

Por ello, afirmar que “el pozole originalmente siempre llevaba carne humana” sería incorrecto. También existían preparaciones con maíz acompañadas de otros ingredientes y carnes, entre ellas guajolote.

La antropofagia mexica estaba relacionada principalmente con el simbolismo religioso, el sacrificio y la ceremonia, no con una necesidad habitual de alimentación.

Con el paso del tiempo y después de la Conquista, este tipo de prácticas desapareció, pero la preparación a base de maíz sobrevivió y evolucionó.

Las carnes utilizadas cambiaron y comenzaron a incorporarse ingredientes como cerdo, pollo o guajolote, dando origen a las distintas versiones regionales que conocemos actualmente.

Hoy existen pozoles rojos, verdes y blancos, además de múltiples variantes dependiendo del estado y la región.

Así, uno de los platillos más tradicionales de México conserva una historia mucho más compleja de lo que parece: el maíz permaneció como protagonista, mientras aquella parte ritual y oscura de su origen quedó atrás.

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