Alacranes de Durango dejó viva la serie y regresó con el objetivo intacto. El empate 2-2 ante Zacatepec en la ida de los Cuartos de Final mantiene abierto el pase, pero también coloca a Durango en una posición favorable para definir en casa, donde ha construido buena parte de su fortaleza a lo largo de la campaña.
Fue un partido parejo, de golpes de ida y vuelta, sin una ventaja clara para ninguno. Pero el empate como visitante deja a los duranguenses con un escenario que, al menos en el papel, les favorece: cerrar en el Estadio Francisco Zarco, con su gente y en una plaza donde el equipo ha sabido hacerse fuerte.
El momento también respalda la expectativa. Alacranes llega a esta vuelta después de una temporada sólida, con regularidad, orden y una base de jugadores que ha respondido en momentos clave. Más allá del resultado de la ida, el equipo ha mostrado argumentos para pensar en algo más grande que solo sobrevivir una serie: competir por el ascenso deportivo y volver a poner a Durango en una conversación importante dentro del futbol mexicano.
Ahora la eliminatoria pasa por los detalles. El orden defensivo, la contundencia al frente y la capacidad de hacer pesar la localía serán claves para inclinar la balanza. Y en una serie tan cerrada, ese factor puede terminar siendo determinante.
También hay un componente emocional. Alacranes no solo juega por una semifinal, juega en una plaza que ha vivido de cerca subidas, caídas y reconstrucciones, y que mantiene una conexión especial con el club. Por eso el cierre en casa no es un dato menor: es parte del escenario que puede marcar la diferencia.
Todo se define este sábado en Durango. Noventa minutos —o lo que haga falta— para buscar el boleto a semifinales y mantener vivo el sueño. La serie sigue abierta, pero el pase se juega en el Zarco. Y eso, para Alacranes, puede ser mucho más que una ventaja.
















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