Advertisement

A Claudia no le urgía apoyar el futbol femenil. Le urgía parecer feminista durante el Mundial varonil.

“La niña futbolista”, interpretada por Julieta Venegas, fue presentada por el Gobierno de México como una canción de igualdad, inclusión y respaldo para las niñas que sueñan con jugar futbol. El mensaje, en apariencia, es positivo. El problema está en el momento elegido y en la falta de resultados que lo respalden.

La canción apareció justo cuando todos los reflectores estaban puestos sobre el Mundial varonil. Fue entonces cuando el gobierno decidió hablar de mujeres, barreras y oportunidades dentro del futbol, aprovechando la audiencia, las cámaras y la conversación generada por el torneo de los hombres.

La contradicción es enorme. México quedó fuera de los Mundiales femeniles de 2019 y 2023. Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el futbol femenil no se convirtió en una prioridad nacional. Tampoco lo fue durante el arranque de la administración de Claudia Sheinbaum.

Cuando las jugadoras necesitaban inversión, mejores procesos deportivos, formación de talento, difusión, transmisiones y verdadero respaldo institucional, no hubo una gran campaña nacional. No hubo una movilización gubernamental comparable ni un discurso permanente para fortalecer el futbol de mujeres.

Pero llegó el Mundial varonil y entonces sí aparecieron la canción, el mensaje feminista y la propaganda institucional. El gobierno intentó presentarse como aliado de una causa que nunca había atendido con la misma intensidad cuando no había reflectores internacionales.

El público notó la incongruencia. El video recibió una ola de rechazo, sus comentarios fueron desactivados y mediciones externas difundidas en redes reportaron hasta 91% de reacciones negativas. Ese porcentaje no corresponde a una cifra oficial visible de YouTube, pero refleja el tamaño de la conversación adversa que generó el lanzamiento.

La canción no fue rechazada por hablar de mujeres ni por defender que las niñas puedan jugar futbol. Fue rechazada porque el gobierno quiso resolver con un coro lo que nunca atendió con resultados.

El futbol femenil no necesita ser utilizado como decoración durante el torneo de los hombres. Necesita inversión, transmisiones, canchas, formación, selecciones competitivas y una política pública que exista también cuando no hay cámaras, campañas ni una oportunidad para presumir inclusión.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *