La actriz australiana Ruby Rose acusó públicamente a la cantante Katy Perry de una presunta agresión sexual ocurrida en 2006, cuando ambas tenían poco más de 20 años. La denuncia fue difundida a través de una serie de publicaciones en la red social Threads, donde Rose relató que el incidente habría sucedido en la discoteca Spice Market, en Melbourne. Según su versión, el hecho ocurrió mientras ella descansaba en un sillón del lugar, momento en el que Perry se habría acercado y realizado una conducta de carácter sexual sin consentimiento, lo que describió como una experiencia traumática.
Rose explicó que tardó casi dos décadas en hacer pública la acusación debido al impacto emocional que le provocó el episodio, y también señaló que guardó silencio durante años porque Perry la habría apoyado en temas personales, lo que complicó su decisión de hablar antes. Tras sus declaraciones, el equipo de la cantante respondió de forma inmediata negando categóricamente los señalamientos, calificándolos como falsos y asegurando que se trata de acusaciones irresponsables, además de señalar que la actriz tiene antecedentes de hacer denuncias similares en redes sociales.
Posteriormente, Ruby Rose afirmó que ya había presentado una acusación formal ante la policía, lo que podría escalar el caso más allá del ámbito mediático. Hasta el momento, ni Katy Perry ni su entorno han emitido una nueva postura tras esta última acción. El caso ha generado una fuerte reacción en redes sociales, donde se mezclan posturas de apoyo, escepticismo y debate sobre denuncias tardías, responsabilidad pública y el manejo de este tipo de acusaciones en el entorno digital.
















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