La Fiscalía General de la República detuvo al exgobernador de Guerrero Ángel Aguirre Rivero, casi 12 años después de la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa. La captura abre una nueva etapa en uno de los casos más graves y emblemáticos de la historia reciente de México.
Aguirre gobernaba Guerrero la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014, cuando los normalistas fueron atacados y desaparecidos en Iguala. La crisis provocada por el caso terminó marcando su administración y, semanas después de los hechos, solicitó licencia para separarse del cargo.
La investigación actual no lo señala como responsable directo de la desaparición de los estudiantes. La FGR investiga su presunta participación en el ocultamiento de evidencias e información que habría dificultado el esclarecimiento de lo ocurrido aquella noche y las investigaciones posteriores.
Durante más de una década, Aguirre enfrentó cuestionamientos políticos por la actuación de su gobierno antes, durante y después de la desaparición de los normalistas, pero no había sido procesado penalmente por el caso. Su detención coloca ahora bajo escrutinio judicial el papel que habría desempeñado la administración estatal.
Tras su captura, corresponderá a un juez analizar los elementos presentados por la Fiscalía y determinar si existen pruebas suficientes para vincularlo a proceso. La detención, por sí misma, no establece su culpabilidad.
A casi 12 años de la desaparición, el caso Ayotzinapa continúa abierto. Aunque diferentes funcionarios, policías, militares y presuntos integrantes del crimen organizado han sido investigados o detenidos a lo largo de los años, las familias de los 43 normalistas continúan esperando conocer plenamente qué ocurrió y cuál fue el destino de sus hijos.

















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