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El crucero atrapado por un virus raro: tres muertos y una investigación internacional por hantavirus.

Un crucero de expedición quedó bajo investigación internacional luego de un brote de hantavirus que dejó tres personas muertas y varios casos sospechosos durante una travesía que había partido de Ushuaia, Argentina, rumbo al Atlántico. El caso ocurrió a bordo del MV Hondius, un barco registrado en Países Bajos, y encendió alertas sanitarias por la rareza y gravedad de la enfermedad.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, se identificaron siete casos vinculados al barco: dos confirmados por laboratorio y cinco sospechosos. Tres personas murieron, una permanecía en estado crítico y otras presentaban síntomas leves. La alerta inicial llegó cuando un grupo de pasajeros desarrolló enfermedad respiratoria severa a bordo, lo que obligó a activar protocolos internacionales de vigilancia, aislamiento y evacuación médica.

El hantavirus no es un virus común en cruceros. Generalmente se transmite por contacto con roedores infectados o por inhalar partículas de su orina, heces o saliva. Sin embargo, una de las hipótesis que más preocupa es que el brote esté relacionado con la variante Andes, una de las pocas que puede transmitirse entre personas, especialmente en contactos estrechos.

Por eso la investigación se concentra en dos posibles rutas: que algunos pasajeros se hayan contagiado durante actividades en la Patagonia, por exposición a roedores, o que haya ocurrido una transmisión limitada dentro del barco. Esa diferencia es clave para determinar el alcance real del brote y las medidas necesarias.

El MV Hondius llevaba alrededor de 147 pasajeros y tripulantes de 23 nacionalidades, lo que convirtió el caso en una investigación sanitaria internacional. El barco quedó frente a Cabo Verde mientras autoridades de salud coordinaban atención médica, análisis de laboratorio y seguimiento de las personas a bordo.

España aceptó recibir el crucero en Canarias por petición de la OMS, mientras se mantenía vigilancia sanitaria sobre quienes permanecían en la embarcación. Aunque autoridades europeas evaluaron el riesgo para la población general como muy bajo, la gravedad de los casos obligó a mantener abierta la investigación.

El caso no fue simplemente “otro brote en un crucero”. Fue un episodio raro, mortal y en movimiento, con un virus poco frecuente, posibles contagios entre personas y autoridades de varios países intentando contener el riesgo desde tierra.

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