Advertisement

El “Perfect Day” de Royal Caribbean, el posible desastre de Mahahual.

Royal Caribbean promete un paraíso turístico en Mahahual, Quintana Roo, con su proyecto Perfect Day México: un parque acuático gigante con más de 30 toboganes, seis piscinas, bares, restaurantes, playas y una inversión cercana a los 1,000 millones de dólares. Pero mientras la empresa vende diversión, turismo y desarrollo, habitantes y ambientalistas advierten que Mahahual podría quedarse con la peor parte: presión urbana, daño ambiental y un modelo turístico que amenaza con rebasar por completo a la comunidad.

El primer foco rojo es el tamaño. El proyecto podría recibir hasta 20 mil visitantes diarios en una comunidad de poco más de 2,600 habitantes. Eso significa meterle a Mahahual una carga turística gigantesca sobre servicios que ya son limitados: agua, basura, drenaje, movilidad, playas, seguridad e infraestructura básica. En otras palabras, el “día perfecto” para los cruceristas podría convertirse en una presión diaria para quienes sí viven ahí.

El riesgo ambiental también es enorme. Organizaciones como Greenpeace han advertido que el proyecto puede poner bajo presión manglares, selva costera, acuífero, sistema kárstico, arrecifes, tortugas marinas y especies como el jaguar. En una zona tan frágil, más construcción, más turistas, más aguas residuales, más ruido, más iluminación y más presión sobre la costa pueden alterar el equilibrio del ecosistema.

El coral es una de las mayores preocupaciones. Mahahual forma parte de una región conectada con el sistema arrecifal del Caribe mexicano, un ecosistema altamente sensible a la contaminación, al aumento de sedimentos, a los cambios en la calidad del agua y a la saturación turística. Si el proyecto no se controla con rigor, el costo ambiental podría pagarse durante años.

Además, Profepa ya clausuró temporalmente obras asociadas al proyecto tras documentar afectaciones por relleno y compactación en más de 17 mil metros cuadrados de vegetación costera con presencia de manglar, sin autorización ambiental. Para los críticos, eso demuestra que el problema no es solo lo que podría pasar, sino lo que ya empezó a ocurrir alrededor del terreno.

Royal Caribbean habla de inversión, empleo y turismo. Pero Mahahual pregunta algo más incómodo: ¿quién se queda con la ganancia y quién se queda con el daño? Porque si el dinero se va con la empresa, pero la presión sobre el agua, la basura, el coral, la selva, el manglar y la vida comunitaria se queda en el pueblo, entonces no estamos hablando de desarrollo; estamos hablando de explotación turística disfrazada de paraíso.

El Perfect Day puede sonar perfecto para un crucerista que baja unas horas, se toma fotos y vuelve al barco. Pero para Mahahual, el riesgo es mucho más profundo: convertirse en escenografía de una empresa global, mientras su ecosistema y su comunidad cargan con las consecuencias.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *