La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció públicamente que la Cuarta Transformación enfrenta un nuevo reto para conectar con las generaciones más jóvenes. Durante su conferencia matutina, señaló que una gran parte de este sector de la población ya no consume información a través de los medios tradicionales, sino principalmente mediante redes sociales como TikTok, donde —afirmó— también circula una gran cantidad de desinformación sobre su gobierno y el movimiento que representa.
El reconocimiento resulta significativo porque durante años Morena presumió una fuerte conexión con el electorado joven. Las redes sociales fueron, incluso, una de las herramientas que impulsaron el crecimiento del movimiento durante las campañas de Andrés Manuel López Obrador y posteriormente en la elección de Claudia Sheinbaum. Sin embargo, el escenario ha cambiado. Hoy la propia presidenta admite que la conversación pública se desarrolla en plataformas digitales donde el Gobierno ya no controla la narrativa y donde cada vez enfrenta más críticas.
Para Sheinbaum, el problema radica en que una parte importante de los jóvenes recibe información a través de videos cortos, creadores de contenido e influencers, lo que, desde la perspectiva del Gobierno, facilita la difusión de noticias falsas o versiones distorsionadas de la realidad. Por ello, sostuvo que uno de los retos de la 4T será fortalecer su estrategia de comunicación para llegar nuevamente a ese sector de la población.
No obstante, las declaraciones también abrieron una discusión política más amplia. Diversos críticos consideran que atribuir el desgaste entre los jóvenes al efecto de TikTok simplifica un fenómeno mucho más complejo. Señalan que el descontento de una parte de las nuevas generaciones responde a problemas que experimentan todos los días, como la inseguridad, la dificultad para acceder a una vivienda, la falta de empleos bien remunerados, el costo de vida y el desencanto con la clase política.
En ese contexto, la discusión deja de centrarse únicamente en los algoritmos o en las redes sociales. Para los sectores críticos, el verdadero desafío del Gobierno no consiste solamente en comunicar mejor sus acciones, sino en convencer con resultados a una generación que exige respuestas inmediatas y que contrasta permanentemente el discurso oficial con lo que observa en su entorno.
Las propias plataformas digitales han cambiado la manera en que los ciudadanos consumen información. Hoy cualquier video, publicación o transmisión en vivo puede alcanzar millones de personas en cuestión de horas, sin pasar por filtros editoriales tradicionales. Esa nueva dinámica ha reducido la capacidad de los gobiernos para controlar la conversación pública y ha convertido a las redes sociales en uno de los principales campos de disputa política.
Las palabras de Sheinbaum reflejan ese cambio de escenario. Más allá de TikTok, el fondo del debate es si la Cuarta Transformación enfrenta un problema de comunicación o si una parte de los jóvenes simplemente está evaluando de manera distinta los resultados de los últimos años.
La pregunta permanece abierta: ¿bastará con mejorar la estrategia en redes sociales para recuperar a ese sector del electorado, o el verdadero reto será convencerlo con hechos?

















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