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No hay tren en Sonora, pero sí hay más de 10 mil mdp en la bolsa de la 4T.

El llamado “Tren Fantasma” de Sonora sigue sin aparecer como una obra terminada. El proyecto ferroviario, de alrededor de 63 kilómetros y con trazo por municipios como Ímuris, Santa Cruz y Nogales, permanece inconcluso y, de acuerdo con reportes basados en información de Sedena, para 2026 ya no tendría presupuesto autorizado para continuar.

Lo escandaloso es el dinero. Entre 2023 y 2025, al proyecto se le asignaron más de 10 mil 881 millones de pesos, una cifra enorme para una obra que hoy sigue detenida, opaca y sin resultados claros. En el discurso, era infraestructura estratégica; en la realidad, terminó convertido en otro ejemplo de obra pública con millones gastados y demasiadas preguntas sin responder.

El proyecto también arrastra señalamientos por falta de transparencia. Durante meses se cuestionó que la obra avanzara sin información pública suficiente sobre permisos, contratos, avances reales, impacto ambiental y afectaciones a comunidades o propietarios de la zona. Además, se han señalado contratos polémicos y advertencias ambientales por posibles daños en zonas sensibles, incluyendo corredores del jaguar.

La pregunta ya no es solo por qué se detuvo el tren. La pregunta es cómo se fueron más de 10 mil millones de pesos en una obra que hoy no termina de aparecer. Porque cuando una administración presume transformación, pero deja proyectos inconclusos, opacidad y dinero público bajo sospecha, la narrativa empieza a caerse.

La 4T prometió construir futuro. En Sonora, por ahora, dejó un tren inconcluso, millones gastados y demasiadas dudas. Y mientras no haya una explicación clara, el “Tren Fantasma” seguirá siendo más que una obra detenida: será otro símbolo de cómo el dinero público puede desaparecer entre promesas, contratos y discursos.

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