En México, hablar de los abuelos también es hablar de una forma muy particular de cuidar, querer y estar presentes en la vida de la familia.
Muchas veces todo empieza con una pregunta que parece sencilla: “¿Ya comiste?”. Detrás de ella puede haber un plato servido, comida para llevar, algo guardado “por si se ofrece” o ese dinero que siempre aparece cuando hace falta.
También están los remedios de toda la vida. Pomadas, tés, cobijas pesadas y consejos que pasan de generación en generación forman parte de ese repertorio que muchos identifican inmediatamente con la casa de los abuelos.
Otra de sus grandes especialidades es hacer rendir todo. Guardar comida, reparar antes de tirar, reutilizar lo que todavía sirve y tener siempre algo preparado “por si viene visita” son costumbres que han acompañado a muchas familias durante años.
Y aunque a veces el cariño venga disfrazado de regaño, recomendación insistente o preocupación excesiva, detrás suele estar una forma muy propia de decir “te quiero”.
Los abuelos también representan memoria, experiencia y una presencia que puede marcar profundamente la vida familiar. Son quienes cuentan cómo era todo antes, conservan tradiciones y muchas veces mantienen unida a más de una generación.
Este Día de los Abuelos también es una oportunidad para reconocer esas pequeñas cosas que terminan volviéndose enormes con el tiempo: una comida preparada, una llamada, un consejo repetido cien veces o simplemente una casa donde siempre hay lugar para volver.
Feliz Día de los Abuelos a quienes consienten, cuidan, enseñan y convierten su cariño en una parte inolvidable de la familia.

















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