Los Alacranes de Durango dejó abierta la semifinal y ahora tiene todo para definirla en casa. En el partido de ida, disputado el miércoles 29, empató 0-0 ante Halcones en un duelo donde predominó el orden, la estrategia y el cuidado por no cometer errores.
No fue un partido de espectáculo, sino de control. Ambos equipos entendieron lo que estaba en juego y evitaron arriesgar de más. Las oportunidades fueron limitadas y el ritmo se mantuvo contenido, reflejando una eliminatoria donde cada detalle puede marcar la diferencia. El empate sin goles deja una lectura clara: la serie está completamente abierta.
Para Durango, el resultado no es negativo. Más allá de no haber conseguido ventaja, el equipo logró sostener la estructura, mantener el arco en cero y llevar la definición a su terreno. En liguilla, muchas veces el objetivo de la ida es precisamente ese: llegar con vida a la vuelta. Y Alacranes lo consiguió.
Ahora el escenario cambia por completo. La semifinal se definirá este sábado en el Estadio Francisco Zarco, donde la localía jugará un papel determinante. Ya no habrá margen para especular. El empate obliga a ambos equipos a salir a buscar el resultado, pero también aumenta la presión, porque cualquier error puede ser definitivo.
El reto para Alacranes será distinto al de la ida. Ya no bastará con sostener el orden. Necesitará proponer, encontrar espacios y ser contundente frente a un rival que ya demostró ser disciplinado y difícil de romper. La capacidad para transformar la localía en ventaja real será clave.
La serie no se resolvió en el primer capítulo, pero quedó perfectamente planteada. Sin goles, sin ventaja y con todo por decidir. Lo que viene no es un partido más, es el juego que define si Durango avanza a la final.
Después de una ida cerrada, el mensaje es claro: la semifinal sigue viva.
Y ahora, Alacranes va a cerrar con todo en casa.















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