Juchitán de Zaragoza se ha convertido en uno de los principales focos delictivos de Oaxaca, con altos niveles de homicidio, extorsión y narcomenudeo. La situación adquirió una nueva dimensión tras la detención de su presidente municipal, Miguel Sánchez Altamirano, quien ahora enfrenta acusaciones por presuntos delitos graves.
De acuerdo con datos de la Fiscalía de Oaxaca, Juchitán ocupa el primer lugar estatal en homicidio doloso y extorsión, además del segundo en narcomenudeo. La problemática trascendió el ámbito estatal: en enero de 2026 registró la quinta tasa de homicidios más alta entre 88 ciudades analizadas del país.
En medio de este panorama, el 23 de septiembre fue detenido Miguel Sánchez Altamirano por su probable responsabilidad en los delitos de extorsión agravada y delitos contra la seguridad del Estado.
La investigación de la Fiscalía apunta además a presuntos vínculos del alcalde con “Los Cromos”, célula identificada por las autoridades como brazo operativo del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Oaxaca.
Según la Fiscalía, Sánchez Altamirano presuntamente habría participado, fomentado y encubierto actividades delictivas en la región del Istmo. Estas acusaciones forman parte de una investigación y deberán ser acreditadas judicialmente.
El caso coloca bajo una nueva perspectiva la crisis que atraviesa Juchitán: mientras el municipio enfrentaba elevados niveles de violencia y extorsión, su propio presidente municipal terminó detenido por presuntos vínculos con actividades criminales. Ahora corresponderá a las autoridades judiciales determinar su responsabilidad.
















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