Las Torres Gemelas fueron mucho más que dos edificios emblemáticos de Nueva York. Antes de convertirse en símbolo de una de las mayores tragedias de la historia contemporánea, el World Trade Center reunía cifras, historias y características que todavía hoy resultan sorprendentes.
Uno de los episodios más increíbles ocurrió en 1974, cuando el equilibrista francés Philippe Petit caminó sobre un cable tendido entre las dos torres, a unos 400 metros de altura. Permaneció cerca de 45 minutos realizando varios cruces sin ningún tipo de protección.
Las torres también estaban diseñadas para soportar fuertes vientos. En días de ráfagas intensas podían oscilar alrededor de 30 centímetros de lado a lado. Cada una tenía 110 pisos y formaba parte de uno de los complejos más ambiciosos construidos hasta entonces.
Otro dato sorprendente era la cantidad de vidrio. Entre ambas torres había cerca de 44 mil ventanas, cuya limpieza podía tomar alrededor de 20 días. En conjunto representaban más de 600 mil pies cuadrados de superficie.
Mover a decenas de miles de personas diariamente también requería una ingeniería especial. Los elevadores funcionaban bajo un sistema similar a un “metro vertical”, con elevadores express, locales y zonas conocidas como “sky lobbies”, donde los usuarios cambiaban de elevador para llegar a diferentes grupos de pisos.
Desde las partes más altas del complejo, la vista podía alcanzar hasta 72 kilómetros en días despejados. Era posible observar los cinco distritos de Nueva York y zonas de Nueva Jersey y Connecticut.
El World Trade Center tenía incluso su propio código postal: 10048. Durante años, miles de cartas y paquetes llegaron directamente al complejo y, después de los atentados de 2001, todavía continuó recibiéndose correspondencia con ese código.
En la parte superior de la Torre Norte se encontraba Windows on the World, uno de los restaurantes más famosos de Nueva York. Ocupaba los pisos 106 y 107 y su personal estaba integrado por trabajadores de múltiples nacionalidades que hablaban decenas de idiomas.
El complejo, además, ya había sido escenario de un atentado antes del 11 de septiembre de 2001. En 1993, una bomba explotó en el estacionamiento subterráneo de la Torre Norte, provocando la muerte de seis personas y dejando más de mil heridos.
Y para dimensionar la magnitud de la estructura basta otro dato: las Torres Gemelas tenían en conjunto 198 elevadores y alrededor de 24 kilómetros de ductos destinados a su funcionamiento.
Más allá de su trágico final, las Torres Gemelas fueron durante décadas una obra de ingeniería extraordinaria y uno de los símbolos más reconocibles de Nueva York.

















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