La presidenta Claudia Sheinbaum protagonizó un momento de tensión durante un evento en Colima, luego de que un grupo de ciudadanos se manifestara contra la ampliación del Puerto de Manzanillo y las posibles afectaciones ambientales en la Laguna de Cuyutlán.
Entre los inconformes había ambientalistas, pescadores, salineros y ciudadanos que buscaban hacer visibles sus reclamos durante la visita presidencial. Las protestas se mantuvieron mientras Sheinbaum desarrollaba su mensaje.
La Presidenta respondió calificando a los manifestantes como “irrespetuosos” y afirmó desde el escenario: “Así es el PRIAN”, además de referirse a ellos como “infiltrados”. Hasta ahora no se ha presentado evidencia pública que demuestre que quienes protestaban pertenecieran al PRI o al PAN.
La reacción generó cuestionamientos porque el reclamo planteado por los asistentes estaba relacionado con un proyecto específico y sus posibles consecuencias ambientales, no con una disputa electoral.
Durante el evento, Sheinbaum también sometió a votación entre los asistentes si los manifestantes debían dejar de gritar para permitir que continuara el acto. El episodio abrió una discusión sobre los límites entre mantener el orden durante un evento público y respetar el derecho de los ciudadanos a manifestarse.
La polémica también contrasta con el discurso presidencial de gobernar para todos los mexicanos. Frente a una protesta concreta, Sheinbaum respondió utilizando una etiqueta partidista para identificar a quienes expresaban inconformidad.
El momento ocurre además en un contexto donde la Presidenta mantiene niveles altos de aprobación, aunque con una caída respecto al año anterior. Enkoll la ubicaba en 79 por ciento en septiembre de 2025 y actualmente registra 69 por ciento, una disminución de 10 puntos porcentuales.
Por ello, el episodio deja una pregunta política inevitable: si una parte importante del país no aprueba al Gobierno o tiene reclamos específicos, ¿debe ser automáticamente considerada oposición?
En Colima, una protesta ciudadana terminó convertida en confrontación política. Los manifestantes reclamaron por una obra; la Presidenta respondió señalándolos como integrantes del “PRIAN”. El debate ahora gira en torno a si esa reacción corresponde con el discurso de un gobierno que asegura escuchar a todos.
















Leave a Reply