Félix Batista era un experto cubano-estadounidense en negociación de secuestros. Había trabajado en decenas de casos en América Latina y asesoraba a empresarios sobre cómo prevenir plagios, responder ante amenazas y manejar crisis de seguridad. Su trabajo consistía, precisamente, en entender cómo operaban los secuestradores y cómo reducir el riesgo para las víctimas.
En diciembre de 2008, Batista llegó a Saltillo, Coahuila, para dar conferencias sobre prevención de secuestros. México atravesaba una de sus etapas más duras de violencia, extorsiones y plagios, y el tema era una preocupación creciente para empresarios, autoridades y familias.
El 10 de diciembre de ese año, Batista salió de un restaurante después de recibir una llamada. Después de eso, desapareció. Algunas versiones señalaron que hombres armados lo habrían subido a un vehículo; su empresa confirmó que autoridades mexicanas y el FBI fueron notificadas, pero el caso nunca se aclaró públicamente.
Lo más inquietante es que Batista no era una víctima cualquiera. Era un especialista que conocía los métodos de los secuestradores, las negociaciones de rescate y los protocolos de crisis. Su desaparición se volvió un símbolo brutal de aquella época: si ni un experto antisecuestros estaba a salvo, ¿qué podía esperar cualquier ciudadano?
A más de 17 años, Félix Batista sigue sin aparecer. Vino a México a hablar de cómo sobrevivir al secuestro y terminó convertido en uno de los misterios más oscuros de la violencia en el país.
Vino a México a enseñar cómo evitar secuestros y nunca volvió a aparecer.















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