Desde 2021, en México está prohibido utilizar animales para probar productos cosméticos, una medida que colocó al país como el primero de Norteamérica en adoptar este tipo de regulación.
La reforma a la Ley General de Salud no solo impide que se realicen pruebas en animales dentro del país. También prohíbe la comercialización de productos cosméticos que hayan sido desarrollados mediante estas prácticas en cualquier parte del mundo.
Esto significa que artículos como maquillaje, cremas, perfumes y productos de higiene personal deben cumplir con estándares que excluyen el uso de animales en su desarrollo.
Antes de esta prohibición, miles de animales eran utilizados en laboratorios para evaluar la seguridad de estos productos. Conejos, ratones y cobayos eran expuestos a sustancias químicas para medir irritación, toxicidad y otros efectos, en procesos que durante años fueron cuestionados por organizaciones de protección animal.
Con la entrada en vigor de la ley, la industria cosmética tuvo que adaptarse. Las empresas ahora recurren a métodos alternativos como pruebas in vitro y modelos computacionales, considerados más éticos y, en muchos casos, más precisos.
La medida forma parte de una tendencia global. Regiones como la Unión Europea y países en Asia ya habían avanzado en la prohibición de estas prácticas, impulsando un cambio en los estándares internacionales de la industria.
Aunque no fue un tema que dominara la conversación pública en su momento, la decisión marcó un cambio importante en la relación entre ciencia, regulación y bienestar animal en México.
Hoy, el país no solo prohíbe estas prácticas. También redefine cómo se desarrollan productos que millones de personas usan todos los días.














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