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Estados Unidos acusa a México de servir como ruta para mercancía china que evade aranceles

El Gobierno de Estados Unidos acusó a México de formar parte de una ruta utilizada para triangular mercancías chinas y reducir el pago de aranceles al ingresar al mercado estadounidense.

La Casa Blanca ha descrito esta práctica como “El gran fraude del transbordo”, un esquema mediante el cual productos originarios de China serían enviados primero a terceros países, entre ellos México, antes de cruzar hacia Estados Unidos con documentación o procesos que buscan hacerlos pasar como mercancía de otro origen.

El mecanismo puede incluir ensamblajes mínimos, reempaque, cambios de etiquetado o modificaciones en documentos comerciales. El objetivo sería evitar los aranceles más altos que enfrentan determinados productos chinos cuando entran directamente al mercado estadounidense.

La acusación no significa que toda mercancía fabricada en México con componentes provenientes de China sea ilegal. El problema aparece cuando existe un intento deliberado por ocultar el verdadero origen del producto o simular una transformación suficiente para cambiar su procedencia comercial.

México aparece en una posición especialmente sensible por su cercanía geográfica con Estados Unidos, su integración manufacturera y el peso que tiene dentro de las cadenas de suministro de Norteamérica.

El señalamiento también podría tener consecuencias dentro del T-MEC. La administración de Donald Trump podría utilizar estas acusaciones para impulsar reglas de origen más estrictas y exigir mayor trazabilidad sobre los componentes utilizados en productos que se exportan desde México hacia Estados Unidos.

Eso implicaría una revisión más profunda sobre cuánto valor realmente se genera en territorio mexicano y qué proporción proviene de insumos o productos previamente importados desde China.

Para México, una ofensiva contra la triangulación puede tener efectos más amplios que el simple cobro de aranceles. Mayores controles pueden aumentar costos, retrasar exportaciones y generar incertidumbre para empresas que operan legalmente en el país pero dependen de componentes asiáticos.

La acusación llega además en un momento delicado para la relación comercial entre ambos países. Estados Unidos sigue siendo el principal destino de las exportaciones mexicanas, mientras China mantiene un peso importante como proveedor de insumos y mercancías para distintos sectores industriales.

El verdadero riesgo para México es que Washington convierta este señalamiento en una nueva herramienta de presión comercial y use el argumento del “fraude del transbordo” para endurecer las condiciones del T-MEC y revisar con mayor rigor el contenido chino detrás de las exportaciones mexicanas.

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