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Sheinbaum dice que AMLO dejó un mejor sistema de salud, pero los datos muestran una realidad mucho más incómoda

La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador dejó un sistema de salud mejor que el que recibió. Sin embargo, varios indicadores duros muestran un panorama muy distinto, con retrocesos importantes en acceso, vacunación, infraestructura y gasto de los hogares.

Uno de los datos más fuertes está en el acceso a servicios de salud. De acuerdo con CONEVAL, la población con carencia de acceso pasó de 16.2% en 2018 a 39.1% en 2022.

Eso significa que alrededor de 50.4 millones de personas se encontraban sin acceso a servicios de salud bajo esa medición.

La vacunación infantil también dejó cifras preocupantes. Entre 2021 y 2023, solo 45.6% de los niños tenía completo el esquema correspondiente al primer año de vida.

A los dos años, la cifra bajaba todavía más: apenas 32.4% contaba con el esquema completo.

La capacidad hospitalaria tampoco coloca a México en una posición favorable.

El país cuenta con aproximadamente una cama hospitalaria por cada mil habitantes, mientras que el promedio de la OCDE es de 4.2.

En personal de enfermería, México tiene alrededor de 3 enfermeras por cada mil habitantes, frente a 9.2 en el promedio de la organización.

La brecha también aparece en equipamiento médico.

México dispone de alrededor de 10 equipos de tomografía, resonancia magnética y PET por cada millón de habitantes. El promedio de la OCDE es de 51.

Y cuando el sistema público no alcanza, las familias terminan pagando.

El gasto de los hogares en salud aumentó alrededor de 40% entre 2016 y 2024, reflejando que una parte importante de la atención sigue resolviéndose directamente con dinero de los pacientes.

El contraste es difícil de ignorar.

Menos acceso, vacunación infantil incompleta, menos camas, menos personal y menor disponibilidad de equipo médico que otros países comparables, mientras las familias siguen destinando más recursos de su bolsillo.

Por eso, afirmar que México recibió un sistema de salud claramente mejor no es algo que los principales indicadores permitan sostener sin matices.

El discurso dice una cosa.

Los datos cuentan otra.

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