The Wall Street Journal encendió una nueva alerta sobre la relación entre el Gobierno de Claudia Sheinbaum, los medios de comunicación y el control de la conversación pública en México rumbo a las elecciones de 2027.
El diario estadounidense sostiene que la administración federal está acumulando herramientas para intervenir cada vez más en la forma en que circula la información, bajo el argumento de combatir noticias falsas, contenidos manipulados y campañas de desinformación.
La preocupación central no está únicamente en que el Gobierno responda a publicaciones que considera incorrectas. El problema, según el análisis del WSJ, aparece cuando el propio poder público empieza a colocarse como árbitro de lo que es verdadero, falso o manipulador.
En los últimos meses, el Gobierno ha reforzado espacios oficiales para responder a medios, exhibir contenidos que considera engañosos y señalar públicamente a periodistas, plataformas y actores políticos a los que acusa de amplificar mensajes contra la Cuarta Transformación.
Ese escenario ha generado críticas porque concentra cada vez más capacidad narrativa en manos del mismo Gobierno que será actor central en el proceso político de 2027.
El contexto electoral pesa. En los próximos comicios estarán en juego posiciones clave en el Congreso, gobiernos locales y buena parte de la estructura política nacional, mientras Morena buscará conservar su predominio.
Para The Wall Street Journal, el riesgo está en que la lucha contra la desinformación termine convirtiéndose en una herramienta para presionar, desacreditar o condicionar a medios y voces críticas antes de que lleguen las urnas.
La discusión no pasa por negar que existan noticias falsas o campañas coordinadas. La pregunta es otra: ¿quién debe tener el poder para decidir qué información es válida cuando quien toma esa decisión también compite políticamente?
Rumbo a 2027, el debate sobre libertad de expresión y control de la narrativa promete crecer. Y la advertencia es clara: combatir la desinformación no puede convertirse en el pretexto para dominar la conversación pública.















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