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Alcalde de Esperanza, Puebla, es vinculado a proceso tras operativo contra presunta red criminal que atacaba a transportistas

El alcalde morenista de Esperanza, Puebla, Isaac Rodríguez, fue vinculado a proceso después de un operativo federal contra una presunta estructura criminal relacionada con delitos que durante años han golpeado al transporte de carga en la carretera Puebla-Veracruz.

El caso resulta especialmente delicado porque esa misma zona ha sido señalada de manera constante por operadores y transportistas como uno de los puntos más peligrosos para circular. Asaltos, robo de mercancía, extorsiones y miedo incluso a detenerse a descansar forman parte de las denuncias recurrentes.

La investigación alcanzó directamente al gobierno municipal.

Entre las personas detenidas se encuentran el propio alcalde, su hermano y la exdirectora de Seguridad Pública de Esperanza, lo que abrió cuestionamientos sobre el nivel de penetración que una estructura criminal pudo alcanzar dentro de las autoridades locales.

Durante 23 cateos, las autoridades aseguraron 35 armas de fuego, entre ellas dos fusiles Barrett, además de vehículos blindados, un dron y un inhibidor de señal.

La FGR sostiene que Rodríguez estaría relacionado con una estructura criminal dedicada a actividades como robo de transporte de carga, extorsión y secuestro.

El contraste es especialmente grave: mientras los transportistas llevaban tiempo exigiendo mayor protección en carretera, uno de los funcionarios que debía formar parte de la estructura institucional encargada de garantizar orden y tranquilidad terminó bajo investigación por presuntamente pertenecer a una red que atacaba precisamente a ese sector.

Por ahora, Isaac Rodríguez enfrenta proceso por delitos relacionados con armas y contra la salud. Las acusaciones por robo, extorsión y secuestro continúan bajo investigación y todavía no existe una sentencia que determine su responsabilidad por esos hechos.

Sin embargo, el caso deja una pregunta mucho más profunda sobre la capacidad del Estado para combatir al crimen organizado cuando las investigaciones alcanzan a funcionarios municipales y responsables de áreas vinculadas con la seguridad pública.

Para los transportistas, que durante años han denunciado violencia en las carreteras, el expediente adquiere otra dimensión: no se trata únicamente de quién estaba robando, sino de hasta dónde pudieron llegar las redes de protección y complicidad dentro del poder local.

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