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Morena contra Morena: la pelea por las gubernaturas de 2027 empieza a fracturar al movimiento

La carrera por las gubernaturas de 2027 ya comenzó dentro de Morena y, con ella, también llegaron los primeros choques internos, inconformidades y reclamos por la forma en que se están definiendo las candidaturas.

Aunque el partido mantiene una posición fuerte a nivel nacional, en varios estados la verdadera disputa no está siendo contra la oposición, sino dentro del propio movimiento y con sus aliados.

Uno de los casos más tensos está en Zacatecas, donde Morena eligió a Verónica Díaz, identificada con el grupo político del gobernador David Monreal. La decisión provocó el rechazo de sectores del PT, que cuestionaron que no se hicieran públicos los resultados completos ni la metodología de las encuestas internas.

En Michoacán también se abrió una fractura. Carlos Torres Piña, cercano al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, se impuso en la definición interna y dejó fuera a Raúl Morón, quien tenía respaldo de sectores del PT.

El resultado volvió a mostrar una tensión que se repite en distintos estados: gobernadores que buscan conservar influencia en la sucesión, grupos internos que empujan sus propios perfiles y aliados que ya no están dispuestos a aceptar decisiones sin cuestionarlas.

Guerrero tampoco quedó fuera de la disputa. Morena apostó por Beatriz Mojica frente a otros grupos internos, incluidos perfiles cercanos a Claudia Sheinbaum y liderazgos locales.

En ese proceso también han aparecido resistencias del PT y de figuras como Abelina López, en un estado donde la sucesión se perfila como una de las más complejas para el oficialismo.

En Baja California, la elección de Julieta Ramírez por encima de Ismael Burgueño también rompió equilibrios internos. Burgueño contaba con el respaldo de la gobernadora Marina del Pilar, por lo que el resultado fue interpretado como una señal de distancia frente al grupo político de la mandataria estatal.

El elemento que se repite en prácticamente todos estos casos son las encuestas internas.

Morena ha decidido mantener bajo reserva buena parte de los resultados y la metodología utilizada para definir a sus perfiles, una estrategia que busca evitar conflictos, pero que también ha provocado sospechas entre quienes quedan fuera.

Rumbo a 2027, el problema para Morena parece estar menos en la fuerza de la oposición y más en su propia lucha por el control de las candidaturas.

Encuestas reservadas, gobernadores intentando conservar influencia, grupos internos enfrentados y aliados molestos están convirtiendo la sucesión en una batalla por el poder dentro del mismo movimiento.

Morena sigue fuerte hacia afuera.

Pero por dentro, la guerra por 2027 ya comenzó.

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