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El “operador estrella” de Morena se baja del barco en Coahuila.

La estructura de Andy López Beltrán empezó a retirarse de Coahuila al ver una elección demasiado complicada. Lo que se había vendido como una operación para medir el músculo territorial del nuevo obradorismo terminó desinflándose antes de llegar a las urnas.

Coahuila iba a ser una prueba importante para Andy. Ahí se vería si el hijo de Andrés Manuel López Obrador realmente podía operar, coordinar estructuras y empujar a Morena en un estado donde el partido no tiene el terreno ganado. Pero según El Universal, la estructura quedó prácticamente de brazos caídos por mal recibimiento ciudadano, desgaste económico y operadores desmotivados.

Ni el apellido alcanzó. La salida de Andy de la dirigencia nacional dejó sin ánimo a varios operadores que ya veían la elección cuesta arriba. Lo que debía ser una demostración de fuerza terminó convertido en una retirada silenciosa, con una estructura que empezó a soltar la campaña antes de que los ciudadanos votaran.

El detalle más incómodo es el que exhibe el tamaño del tropiezo. El Universal reportó testimonios sobre presuntos pagos de mil pesos por juntar 15 credenciales. Y aun así, la estrategia no prendió. Ni con aparato, ni con operadores, ni con el peso del apellido López Obrador, Morena logró encender una campaña que desde adentro ya huele complicada.

Desde el año pasado, Andy intentó construirse como heredero político y operador nacional. Pero Coahuila, como antes Durango, le deja una postal distinta: mucho aparato, poca fuerza y una salida de emergencia cuando el terreno dejó de verse cómodo.

El golpe no es solo local. Si Morena tropieza en Coahuila, también se golpea la narrativa del relevo generacional obradorista. Porque una cosa es heredar un apellido poderoso y otra muy distinta es demostrar operación real donde la elección se pone difícil.

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